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EL DÍA DESPUÉS , por
David Lozano . Nuevamente nos dirigimos con todo el equipo junto al puente de Las Fuentes, el mismo escondido enclave del día anterior. Hoy se van a grabar los momentos posteriores al episodio sexual protagonizado ayer por Yolanda y yo. Todos tenemos en la cabeza la imagen de una pareja fumando tranquilamente después de la correspondiente cópula. Sin embargo, lo que grabamos es bastante más humillante; mi personaje no ha cumplido como un hombre, y “Charo” se muestra descontenta. De hecho, yo intento ofrecerle un segundo intento, que ella rechaza de forma tajante. Lamentable. Ya sabía yo que el protagonizar la escena de ayer iba a tener su precio... No sabéis lo difícil que es actuar sentado con el torso desnudo cuando el día anterior te has detectado un michelín. Uno intenta aguantar la respiración, encoger la tripa, pero... sentado es muy difícil ocultar los pliegues. A Yolanda, como está de muy buen ver, se la notaba menos preocupada por estos “detalles”. Y es que es toda una profesional. De todos modos, cuánto sufren los actores. De verdad. Menos mal que nos pagan una fortuna. La escena termina cuando de improviso aparece M.A. (bueno, Hugo en la ficción), sorprendiéndonos in fraganti en esa especie de conversación postcoital. Ante su presencia yo me largo de la furgoneta, claro. “Y hasta aquí puedo leer”, como suele decirse. Menos mal que Hugo está más preocupado por sus cromos que por los “devaneos” de su amiguita. Ciao, amigos, seguimos en contacto. Cada vez queda menos...David Lozano .
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