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Una
retirada a tiempo
[09-12-2005]
Intento poner algún orden a mis ideas, pero el estado en el que se encuentra mi cuerpo, lo hace imposible. Llevo ya una semana sin parar de drogas, alcohol, violencia y demencia. Algo insano, trastornado. Pero, ¿qué le voy a hacer? Esto es Zaragoza, es "Sin City". De verdad, esta es una ciudad del pecado. Dos fechas clave donde ves a la gente totalmente descontrolada haciendo las locuras que jamás permitirías a tu hija: Los Pilares y el Festival. Dos fechas clave en la vida de esta urbe. El Festival está yendo bien, no pienso perderme los Pilares. Ayer volvimos al Zorro. Nebra, Delgado, Vigalondo... Toda la panda. Gente maja. Convertimos el garito en una zona de guerra. Aún puedo verme bailando sobre la barra, peleándome con Nacho por un puñado de pipas, sirviendo entre los dos copas a gente que no las pedía y pinchando un revival muy lejos de mi gusto habitual. Pero, ¿por qué no? No todos los días puedes tumbar a un nominado al Oscar. Nacho quedó hecho polvo. Apoyado como un desalmado en la barra del bar, gritándome y hablándome de Titanic. Yo le dije que su corto era un cruce entre Perros de Paja y La ciudad no es para mí. Cerré el Zorro muy a mi gusto y corrimos al Mañana. Allí continué con mi labor de pincha discos, cosa que a Julián le volvió un poco loco. No es normal ver a un tío pasadísimo con toda clase de drogas descubiertas por el hombre a partir del siglo XV, con una cerveza en la mano y un montón de discos en la otra. Y en la cara una sonrisa estúpida que me rasgaba la cara. Vigalondo desapareció como por arte de magia. Me robó la bufanda ese mamón. En cuanto lo encuentre en Madrid pienso hacerle una bufanda con su piel. Y un sofá con sus intestinos. Un último detalle: Ayer un cabrón me pidió Nirvana. A esos mamones solo les deseo la putrefacción más asquerosa que puedan tener. En su lugar, yo escucharía algo de The Police, Peanut, por ejemplo. Una película que quiero volver a ver es Jungla de cristal, para todos aquellos que la menosprecien, solo puedo decir una cosa: vosotros sois los que estáis equivocados. |
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Una resaca increíble. De las peores. Eso en mi es decir mucho. El Zorro y la Zeta tuvieron la culpa. ¿Qué le voy a hacer? Estoy en Zaragoza. Aún no he visto ni un corto ni medio. Sólo me he pasado las horas en el Mañana con Julián, Nebra, Delgado, Jonás y toda la panda. Gaizka Urresti y Ciro Altabás aparecieron por ahí. Acabamos en el Hendrix. A las 8 de la mañana. No está nada mal. Mis pulmones hoy me odian. Pero hay otra gente en la ciudad que comparte esa misma opinión. No me he atrevido a pisar la sala de proyecciones, mi cabeza estaba demasiado ida como para centrarme cinco minutos o diez minutos. En vez de eso, he estado con Oscar Martín y su novia. Gente maja. Hoy espero ver su videoclip. Otros años se hacían en un bar, pero este han cambiado de tercio. Mierda... Mi corazón va demasiado deprisa como para sentarme en una sala llena de butacas atiborrada de gente de ojos saltones inyectados en sangre y que me esperan a la salida con una sonrisa en los labios y un cuchillo en los dientes. Pero
mañana viene Nacho Vigalondo y todo cobrará otro sentido.
Quizá trágico. Pero siempre interesante. |
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Hoy es el día. Z... esa letra aparece en mi mente como mil millones de estrellas fugaces rasgando el cielo. Por fin estoy en Zaragoza. Ha sido un extraño viaje, cuando empecé a notar como temblaban las alas del avión y el pecho se me hinchó, como si la presión fuera a engullirme, supe que ese sería el final. Pero no tendría sentido haber recorrido todo este largo camino para terminar de esa manera. No, amigos. Eso no era para mí. Yo corro muchos más riesgos día a día, con mi dosis voluntaria de demencia y veneno. Esta ciudad está hecha para mí, es todo vizio y destrucción. Mi irresistible atracción hacia la última letra del abecedario me ha hecho adorar un bar maravilloso al que llaman El Zorro. ¡Maldita sea! Me han robado el pseudónimo, pero me encanta dejarme caer por ahí, respirar el ambiente, ver quién se mueve por esas latitudes. Sólo llevo unas pocas horas en la ciudad y ya se ha convertido en mi segundo hogar. Tengo que encontrar otro, me han dicho que se llama, directamente, La Z. Me muero de ganas... Pero nada acerca de mi Responsabilidad Básica. Mi único contacto con El Festival ha sido en la oficina, recogiendo mi acreditación de prensa, con aquella chica, Carol. Aquella morena de ojos de fuego. ¿Era morena? Seguro que sí. ¿Quién era ella? ¿estaba metida en el ajo? Cuando me guiñó el ojo supe que no había duda alguna. Cuando me llevó al bar más cercano supe que el final estaba cerca. Cuando me susurró guarradas al oído, supe que estaba todo perdido. Pero, al fin y al cabo, para eso estoy aquí. Un último detalle: Quizá lo único que puedan asimilar mis oídos ahora sea Boggie chillun del gran John Lee Hooker. ¡Déjate de "El pelotón chiflado" y escucha! eso fue lo último que me dijo Vigalondo en Madrid. Sé que viene, no tardará en llegar, le espero con impaciencia y un cuchillo entre los dientes... |
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Llamando a las puertas del infierno [02-12-05]
Hoy es el día. Hoy las grandes puertas girarán sobre sus goznes y el universo se abrirá ante mí. Hoy la luz me será revelada y volveré a La Realidad. La triste realidad. ¡Dios! ¿Por qué estoy deseando volver si lo primero que voy a hacer en cuanto pise la calle es reunir todas las drogas que pueda para largarme bien lejos y dejar este loco año de Nuestro Señor? Voy de cabeza al infierno. Pero yo siempre he preferido el calor al frío. Mañana llego a Zaragoza y La Locura se desatará de nuevo. Me codearé con cortometrajistas de toda índole, auteurs, realizadores ocasionales, narcisistas, currantes, profesionales gastándose la pasta o simplemente cineastas de fin de semana. Pienso sumergirme en el aire y la brisa de la ciudad, moverme entre sus corrientes acuáticas y empaparme en sus hondas magnéticas. Pienso llegar hasta el Centro Neurálgico, atajar hasta el Nervio Principal. Esas son mis intenciones, pero no seráa la primera vez que mis bien intencionados pasos se diluyen en un mar de drogas, alcohol y locura. Un último detalle: Death Threat de los Brand New Heavis, en honor a Eus, y para los que renieguen de Carpenter, más les valdría volver a echarle un ojo a esa maravilla que es Christine. |
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Para todos aquellos que me creen muerto, que vayan borrando esa idea de sus cabezas: es Mentira. Desde este ínfimo rincón oscuro trato de hacer llegar al mundo el periodismo Gonzo más rastrero que mi bilis pueda proporcionar. Lo de Cannes fue demasiado, incluso para mí. Así lo creyeron las autoridades. Me encerraron. Me desterraron. Creyeron que una larga temporada a la sombra, aquí entre las monjas, podría devolverme a La Realidad, como un ser decente, recto y moral. Nada más lejos de la verdad. Como Satán expulsado del Paraíso, yo sueño con mi vuelta triunfal, mi Gran Regreso. Este sábado abren la jaula. Me dejan salir de este purulento agujero en Madrid en el que me tienen encerrado las monjas Clarisas y vuelvo a respirar el aire envenenado que tanto he echado de menos... Bendita insalubridad, ¿dónde has estado todo este tiempo? El sábado, esa importante revista de cine me manda para Zaragoza, a cubrir el décimo Festival de Jóvenes Realizadores Ciudad de Zaragoza. Una nueva ciudad, otros nuevos turistas a los que robar, ciudadanos que aterrorizar y empleados a los que ponérselo difícil. Apretarles las tuercas a los muy cabrones... Ocho días de Auténtica Locura, otro viaje kamikaze. Puro Periodismo Gonzo. Un último detalle: Aquí he escuchado mucho Mongo Santamaría, para todos los que se aburran. Una película que me prohibieron y que me muero por volver a ver es 1997: Rescate en NY, ahí queda eso. Para cualquier cosa, diríjanse a mi email clockworker7@yahoo.es. |
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